lun 22a. Ordinario año Par (Id=587)

Antífona de Entrada

Que se postre ante ti, Señor, la tierra entera; que todos canten himnos en tu honor y alabanzas a tu nombre.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que con amor gobiernas los cielos y la tierra; escucha paternalmente las súplicas de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida transcurran en tu paz.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Les he anunciado a Cristo crucificado

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
2, 1-5

Hermanos: Cuando vine a su ciudad para anunciarles el Evangelio, no lo hice a base de elocuencia o de sabiduría. Pues nunca he presumido de conocer otra cosa sino a Jesucristo, y a éste crucificado.
Me presenté ante ustedes débil, asustado y temblando de miedo. Mi palabra y mi predicación no consistieron en sabios y persuasivos discursos; fue más bien una demostración del poder del Espíritu, para que fundamenten su fe, no en la sabiduría humana, sino en el poder de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 118, 97.98.99.100.101.102

¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!

¡Cuánto amo tu voluntad; todo el día la estoy meditando! Tus mandatos me hacen más sabio que mis enemigos, siempre me acompañan.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!

Soy más capaz que todos mis maestros, porque medito tus preceptos. Soy más sagaz que los ancianos, porque cumplo tus leyes.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!

Aparto mis pies de toda senda mala, para cumplir tus palabras. No me aparto de tus mandamientos, porque tú me has instruido.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Espíritu del Señor está sobre mí; él me ha enviado para anunciar a los pobres la Buena Nueva.
Aleluya.

Evangelio

Me ha enviado para llevar a los pobres la Buena Nueva. Nadie es profeta en su tierra

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
4, 16-30

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje donde está escrito:
"El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena noticia; para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos; para dar libertad a los oprimidos y a
proclamar el año de gracia del Señor".
Después enrolló el libro, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles:
"Hoy se ha cumplido ante ustedes está profecía".
Todos le daban su aprobación y se admiraban de las palabras que había pronunciado. Y comentaban:
"¿No es éste el hijo de José?"
Jesús les dijo:
"Seguramente me recordarán el refrán: "Médico, cúrate a ti mismo". Lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún, hazlo también aquí, en tu pueblo".
Y añadió:
"Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Les aseguro que muchas viudas había en Israel en tiempo de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en la región de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado sino únicamente Naamán el sirio".
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron; se levantaron, y lo echaron fuera de la ciudad y lo llevaron hasta un barranco de la montaña sobre la cual estaba construida la ciudad, con ánimo de despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se lleva a cabo la obra de nuestra redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Cristo, huésped y peregrino en medio de nosotros

En verdad es justo darte gracias, Señor, Padre santo, Dios de la alianza y de la paz.
Porque tú llamaste a Abrahán y le mandaste salir de su tierra, para constituirlo padre de todas las naciones. Tú suscitaste a Moisés para librar a tu pueblo y guiarlo a la tierra de promisión.
Tú, en la etapa final de la historia, has enviado a tu Hijo, como huésped y peregrino en medio de nosotros, para redimirnos del pecado y de la muerte; y has derramado el Espíritu, para hacer de todas las naciones un solo pueblo nuevo, que tiene como meta tu reino; como estado, la libertad de tus hijos; y como ley, el precepto del amor.
Por estos dones de tu benevolencia, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos con gozo el himno de tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Para mí, Señor, has preparado la mesa y has llenado la copa hasta los bordes.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Infúndenos, Señor, el espíritu de tu amor, para que, alimentados del mismo pan del cielo, permanezcamos siempre unidos por el mismo amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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